Juan Tizol, ¿vegabajeño?

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Juan Vicente Tizol Martínez fue un extraordinario músico del Siglo XX. De acuerdo a los registros oficiales, aunque no del Registro Demográfico, nació en Vega Baja el 22 de enero de 1900, hijo de Juan Gualberto Tizol Márquez y Manuela Martínez y López. El nacimiento se ha puesto en duda por la familia de Tizol debido al desafecto que tenían a la madre del músico. Falleció el 23 de abril de 1984 en California.

Se dice que ella era una dama que se dedicada tareas domésticas por alquiler en el hogar de la familia Tizol en el Viejo San Juan y los descendientes de la familia Tizol sostienen que no le precedía una buena reputación. De hecho, ya había engendrado una niña antes de que naciera Juan.

En una nota que publicó el amigo Ariel Cardona, el cree que Juan Tizol fue primero y más conocido en su tiempo que Fernandito Alvarez, Roberto Sierra y Benito Martínez (Bad Bunny), por lo que debe incluirse en las personas más destacadas en la música mundial junto a los otros dos que mencioné en el escrito previo sobre los vegabajeños más prominentes del mundo. En dicho artículo solo quise mencionar los actuales, los de nuestro tiempo, por eso solo puse de referencia a Fernandito Alvarez, que tuvo una aceptación en España y toda hispanoamérica después de la Segunda Guerra Mundial. Roberto Sierra y Benido Martínez (Bad Bunny) son comtemporáneos.

Anteriormente hemos defendido el orígen vegabajeño de Juan Tizol. Pero con él nos pasa como con la poeta Trina Padilla de Sanz y el ensayista José De Diego Padró. Ambos nacieron en Vega Baja, sus padres fueron unos vegabajeños indubitados, pero sus hijos se fueron muy temprano de nuestro pueblo para residir en otros municipios y eso les alivianó la chispa del gentilicio vegabajeño. Habiendo defendido el gentilicio múltiple por ser un sentimiento, creo que ellos nunca se desvincularon oficialmente de su orígen aunque manifestaran lealtad a otros lugares.

Julio Meléndez, de hecho, aunque menciona a Trina Padilla en su libro biográfico-literario Literatura Vegabajeña prefirió excluirla porque alegadamente ella sentía ser arecibeña. En su caso, en realidad ella mantuvo una buena relación con los vegabajeños hasta su muerte, por carta, informaciones periodísticas y de manera presencial en muchas actividades.

De Diego Padró dijo en una entrevista con el escritor Pedro Juan Soto que su vínculo con Vega Baja fue hasta los siete años cuando se mudó a San Juan, pero más adelante aparece una carta dirigida al Concejo Municipal solicitando una beca para estudios universitarios. Comoquiera, quedó Vega Baja más vinculada a su padre Pedro Regalado De Diego que a él.

La controversia sobre si Juan Tizol Martínez es o no vegabajeño se ha dirimido en el programa radial «En tiempo de vinilos» donde el músico puertorriqueño, Humberto Ramírez, quien fue vecino de los Tizol en el Viejo San Juan, dijo que él había nacido en el seno de su familia en la Capital y no en Vega Baja, según le habían contado descendientes de Juan Tizol. Su madre era natural de Vega Baja. Uno de los conductores del programa, Luis Pabón Roca, sostiene que Tizol nació en nuestro pueblo.

De mis búsquedas, surge del libro biográfico de Juan Tizol investigado y escrito por Basilio Serrano, Juan Tizol, His Caravan Through American Life and Culture que su orígen es de Vega Baja. Hay incluso una referencia a una fotografía donde aparece de niño haciendo su primera comunión en una iglesia obviamente católica donde el autor se pregunta si no es esa la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Vega Baja.

Antes de su nacimiento, no solo había varias familias de apellido materno Martínez sino también al menos una con el apellido paterno Tizol. No es casualidad que dentro de los documentos del libro sobre la Historia de la Instrucción pública de Vega Baja 1814-1910, recopilado por Luis de la Rosa Martínez, apareciera un pariente de esa familia Tizol local como miembro de la banda escolar. Mi madre me indicaba que ella conocía a una familia Tizol que residía en Vega Baja en la década de 1940. Es posible que una investigación en los censos decenales pueda corroborar esa presencia.

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